14 de marzo de 2026, presentación pública de la obra "Maestro, Mariano y Terciario, salón muncipal de la colonia Los Llanos, Jocotenango, Sacatepéquez.
Sus aportes a la educación pública comienzan en Pastores, luego en Jocotenango y, finalmente, en la ciudad colonial, destacando dos centros educativos, que después serían bautizados con los nombres de J. Adrián Coronado Polanco y Luis Mena. Su prodigiosa carrera es coronada en el Instituto Nacional y Escuela Práctica de Varones de Antigua, que sería nombrado Antonio Larrazábal, hacia mediados del s. XX. Otro laurel en su misión fue la fundación del colegio de varones La Enseñanza; además, varios familiares que heredaron su vocación, establecieron en Antigua Guatemala un colegio que aún trasciende en la actualidad.
La memoria de este insigne maestro se ha perpetuado, luego que la escuela primaria más antigua del pueblo fuese designada Rafael Rosales Peláez, en la década de 1950. Su legado incluye la fundación en colectivo, de la Asociación de Jesús Nazareno, consolidando su vida espiritual con una ferviente devoción a la Virgen María de la Asunción y su promesa de servir a los demás, viviendo el evangelio de San Francisco de Asís, desde la Tercera Orden Seglar.
Lo que es un decir en la comunidad, esta obra lo confirma con documentos oficiales. La escuela primaria de Jocotenango que lleva su nombre, efectivamente, tiene existencia centenaria (1888); sin embargo, la historia es mucho más profunda y extensa, por lo que, para indagar aún más, esta obra es fundamental. Con datos, fechas, nombres y contextos se configura una escuela histórica, símbolo de la educación, un bien patrimonial, que trasciende y fortalece la identidad y sentido de pertenencia del viejo pueblo de Jocotenango.
Jocotenango de la Asunción, febrero de 2026.

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