Polìticas y proyectos en comúm


Pastores, Jocotenango, Ciudad Vieja y La Antigua Guatemala ¿podrán trabajar juntos?
El Código Municipal aprobado por el Congreso de la República en 2002 creó la figura de mancomunidad. En su artículo 49, reformado por el Decreto 22-2010, se define como “Asociaciones de municipios que se instituyen como entidades de derecho público, con personalidad jurídica propia, constituidas mediante acuerdos celebrados entre los concejos de dos o más municipios (…) para la formulación común de políticas públicas municipales, planes, programas y proyectos, así como la ejecución de obras y la prestación eficiente de servicios municipales…”
Y en el artículo 50, segundo párrafo, establece que no podrán comprometer a los municipios que integran una mancomunidad más allá de los límites señalados en sus estatutos.
Cabe destacar los propósitos para organizar una mancomunidad. Lo primero es que los gobiernos municipales que se asocian estén conscientes de la importancia que tiene un trabajo en común: compartir una necesidad insatisfecha o bien tener proyectos en común, para beneficio de sus vecinos. La asociación de esfuerzos, recursos y capacidades para alcanzar soluciones a diversas problemáticas es relevante si eso permite mejorar la calidad en la prestación de un servicio público municipal.
Hay problemas comunes que afectan a la generalidad de municipios, como el manejo de desechos sólidos, el suministro de agua potable, la concentración urbana, que ameritan proponer, discutir y, en su caso, aprobar una mancomunidad. En el caso del centro-norte y parte sur del departamento Sacatepéquez, Guatemala, se han conocido ideas y propuestas para generar proyectos de diversa índole, que beneficien a los vecinos de La Antigua Guatemala, Pastores, Jocotenango y Ciudad Vieja. La conurbación de estos municipios hace más notoria la necesidad de que sus autoridades municipales trabajen en común.
El nombre de la mancomunidad es un asunto de segunda importancia. Lo que cuenta verdaderamente es que los concejos municipales se hagan conscientes de los beneficios de trabajar en común. La mancomunidad no crea dependencia de un municipio a otro, ni compromete los recursos de cada municipalidad, más de la cuenta, tal como lo dispone el Código Municipal.
Conurbación y mancomunidad
La situación de los municipios conurbados con La Antigua Guatemala, prácticamente obliga a considerar en serio la creación de una mancomunidad, porque esa conurbación con la ciudad patrimonio cultural de la humanidad hace que cada vez más problemas de un municipio reboten en otro. Solo mencionemos dos ejemplos, cuando La Antigua Guatemala reprime la delincuencia en su territorio, el fenómeno se traslada a los otros municipios, cuando la ciudad no aplica un reglamento de ordenamiento territorial, sus repercusiones se van a sentir en los municipios conurbados. El transporte urbano es un asunto que debe concitar el interés entre las municipalidades, porque la demanda está creando congestionamiento inmanejable, por la falta de autoridad y normativa.
Los municipios conurbados con La Antigua Guatemala, de hecho constituyen un cuerpo vivo que comparte grandes potencialidades, pero también problemas que cada día se vuelven más complejo, en la medida que no so atendidos adecuadamente. Cuando miramos la coordinación entre las policías municipales de La Antigua y Jocotenango, en el tema del tránsito, apreciamos la importancia del trabajo en común. Pero sigue siendo complejo, porque seguimos funcionando con los mismos caminos de la época de la conquista española. O sea, no hay rutas nuevas para agilizar el parque automotor.
Hace casi 12 años, el Programa de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, siglas en inglés) propuso el Plan de Acción para el caso de La Antigua Guatemala. Una advertencia, un llamado de atención, acaso una alerta temprana en aquella ocasión. Sí, porque ha pasado casi una década, sin que el plan haya sido implementado, aunque se han desarrollado algunas acciones.

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